Inicio América EE.UU. Los universitarios protestan. Y tienen razón

Los universitarios protestan. Y tienen razón



No hace falta vivir en EE UU para saber que una buena parte de los conservadores americanos consideran que las universidades son un nido de rojos, culpables en primer grado de que exista un discurso woke que impide la libertad de expresión. El desconocimiento general hace que olvidemos que muchas de las protestas contra la guerra de Gaza tienen lugar en universidades privadas pobladas de alumnos modélicos que creen a pie juntillas el relato americano del esfuerzo y la meritocracia. También que los mismos que han defendido que se pueda decir “cualquier cosa” abogan ahora por no permitir decir absolutamente nada en contra de la campaña de Israel en Gaza ni de los ya cerca de 35.000 palestinos (civiles) muertos. El 18 de abril, la policía desalojó el campamento que habían montado estudiantes de la Universidad de Columbia y arrestaron a más de cien manifestantes, en una irónica vuelta de tuerca al discurso republicano de que hay que proteger la libertad de expresión, aunque parezca delito de odio. Esa libertad de expresión que es sagrada si se critica al colectivo trans pero no tanto si se cuestiona a Netahyahu. La intervención policial provocó un levantamiento nacional de estudiantes americanos para poner fin a la guerra en Gaza y (aquí entramos en un asunto doloroso para el país que ha hecho del capitalismo una bandera) poner fin a los vínculos financieros de las instituciones universitarias con Israel. Desde entonces, más de dos mil personas han sido arrestadas en al menos cuarenta y seis campus universitarios de Estados Unidos. El curso está a punto de finalizar aunque se adivina que la convención demócrata, que se celebrará en agosto en Chicago, reactivará las protestas. Illinois y Michigan, los estados alrededor del lago Michigan, cuentan con comunidades árabes numerosas e integradas. Es lo que el actor Ramy Youssef, popular por su papel en ‘Poor things’ y cómico musulmán de larga trayectoria, llama la América árabe, “un lugar lleno de jóvenes americanos musulmanes que no se diferencian en nada de los jóvenes americanos no musulmanes que pasan la mayor parte de su tiempo masturbándose”.

Sin las peculiaridades de las universidades americanas, la protesta estudiantil contra la guerra de Gaza ha cruzado el Atlántico. La CRUE, que reúne a 77 universidades públicas y privadas (no todas) apoya las acampadas en campus públicos que comenzaron en Valencia y que se han extendido a Madrid, Andalucía, Cataluña, País Vasco y Navarra. Los rectores se comprometen, asimismo, a “intensificar la cooperación con el sistema científico y de educación superior palestino y ampliar nuestros programas de cooperación, voluntariado y atención a la población refugiada”. También a “velar por que, en el ejercicio de la libre expresión, no se produzcan conductas, igualmente reprobables, de antisemitismo o islamofobia, así como a cualquier otro comportamiento de odio en el seno de las comunidades universitarias”. La CRUE es una asociación privada que reúne sensibilidades muy distintas (universidades públicas, religiosas, familiares, de fondos de inversión) y no es habitual que se manifieste con esta rotundidad.



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