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La vida tranquila del Congreso en funciones


No hay mucha cola en el comedor del Congreso. Un indicativo de que la actividad parlamentaria funciona todavía a cámara lenta en este inicio de curso. El hemiciclo está vacío, las puertas entreabiertas de las salas de reuniones solo muestran sillones sin ocupar y en los pasillos pasean más periodistas que políticos. Pero en el tiempo que transcurre entre la constitución de las Cortes y la vuelta a la actividad una vez formado el Gobierno en la Cámara Baja siguen ocurriendo algunas cosas. 


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El letargo parlamentario al comienzo de la legislatura es habitual. Mientras se suceden las negociaciones para la investidura, que se pueden alargar meses si el primer intento no sale bien, como ocurrirá presumiblemente con la de Alberto Núñez Feijóo, en la Cámara Baja no funciona el calendario de sesiones habitual. No hay plenos ordinarios ni sesiones de control al Gobierno; tampoco hay trabajos en las comisiones, que todavía no están ni siquiera conformadas. 

Es probable que las comisiones, de hecho, no se desplieguen hasta que no esté en marcha el nuevo Gobierno. Si la investidura de Pedro Sánchez sucede más o menos rápido, antes de las fiestas navideñas, lo lógico es que la Mesa del Congreso vaya postergando la constitución de estos órganos, que son el auténtico corazón del Parlamento, las salas que deben trabajar y negociar el contenido de los proyectos y las proposiciones de ley. 

Aunque el Gobierno en funciones no se somete estas semanas al control parlamentario en las mediáticas sesiones de control, el Ejecutivo sí puede responder a las preguntas que los diputados estos días envían por escrito. Es la prueba de que a pesar de este periodo de baja tensión parlamentaria, en el Congreso siguen ocurriendo algunas cosas. De entrada, todas las semanas hay reunión de la Mesa del Congreso, que puede tomar algunas decisiones que reactiven algo la actividad. Un ejemplo de ello ha ocurrido esta semana.

La mayoría de los acuerdos de la Mesa en estas semanas sirven para ir admitiendo a trámite algunas iniciativas que los grupos van registrando. Se trata de ir dando salida o despachando este tipo de proposiciones de ley o proposiciones no de ley de los grupos para que se tramiten después en los plenos cuando haya un calendario definitivo de sesiones. Es lo que pasó hace poco con cinco propuestas del Partido Nacionalista Vasco: la Mesa aprobó cuatro de las presentadas y una quinta, que buscaba modificar la inviolabilidad del rey, quedó archivada. 

Una vez que las proposiciones consiguen el visto bueno de la Mesa, eventualmente, cuando le corresponde el cupo al grupo que las presenta, viajan al pleno, donde los diputados votan si la toman en consideración, para que se estudien posibles enmiendas en comisión antes de ser definitivamente aprobada, o bien la tumban. 

Todo ese proceso está ahora suspendido pero la Mesa puede aprobar que determinadas propuestas se tramiten de urgencia en plenos extraordinarios y por la vía de lectura única, esto es, sin necesidad de que pasen por comisión. Es lo que ocurrió la semana pasada con la propuesta de reforma del reglamento planteada por los grupos del incipiente nuevo bloque de investidura para permitir que los diputados puedan hablar en catalán, euskera y gallego. 

La tramitación de la reforma del reglamento, uno de los compromisos del PSOE y Sumar con Esquerra Republicana y Junts para que dieran sus votos a Francina Armengol como presidenta del Congreso, ha provocado que estos últimos días haya algo más de revuelo en el Congreso.

Esa norma se aprobó en dos fases. El martes hubo un primer pleno para la toma en consideración de la norma, en el que también se decidió que se tramitase por lectura única. En un pleno el jueves, la norma quedó definitivamente aprobada, con la incorporación de una enmienda del Partido Nacionalista Vasco. En este primer pleno, Vox volvió a recurrir a sus estrategias para ganar visibilidad, hablaron muchos diputados nuevos por primera vez y la Cámara terminó aprobando la primera ley de la legislatura.

Más allá de este episodio puntual, los diputados pueden seguir haciendo ruedas de prensa para anunciar iniciativas políticas o para hacer valoraciones de actualidad, aunque la mayoría concentra esas declaraciones en los días que deben reunirse los portavoces en la Junta, como ocurrió la semana pasada, cuando algunos diputados se estrenaron en el cargo, como Jorge Pueyo, representante de CHA, que hizo una encendida defensa del aragonés.

En estos días, los grupos aprovechan para reunirse y poner en orden sus prioridades o comenzar a configurar sus direcciones. Sumar, por ejemplo, celebró estos días una reunión con todos sus diputados para dar comienzo al curso político, con una intervención en abierto de Yolanda Díaz. Muchos grupos todavía ni siquiera han completado los nombramientos de sus técnicos y asesores, que van cayendo a cuentagotas en los boletines oficiales de las Cortes.

Una vez distribuido el reparto de los escaños para cada partido en el hemiciclo, un acuerdo que celebró la Mesa hace dos semanas, ahora los partidos deciden internamente cómo será la distribución de sus propios diputados dentro de esos espacios asignados. Un diseño que seguramente cambiará para los partidos que accedan al gobierno cuando algunos de esos diputados sean nombrados ministros o cargos del próximo Ejecutivo. 

Y mientras tanto, hay un trabajo más silencioso, el de los diputados que ya empiezan a registrar iniciativas, proposiciones o preguntas por escrito. El PNV es uno de los más activos: además de las proposiciones de ley, sus diputados han registrado ya varias preguntas por ejemplo sobre la entrada de Arabia Saudí en Telefónica o por las incidencias de Cercanías en Bizkaia.

Izquierda Unida también ha registrado ya varias iniciativas, como una pregunta al gobierno sobre las personas migrantes en situación irregular en riesgo de ser expulsadas si denuncian delitos o una proposición de ley para proteger el derecho de libertad de expresión. Este viernes, Esquerra Republicana registró otra proposición de modificar la ley del deporte que establece que cada deportista pueda decidir si acudir o renunciar a la convocatoria a su selección sin consecuencias, para evitar situaciones como las que han vivido recientemente las jugadoras de la selección femenina de fútbol.

La semana que viene, el debate de investidura agitará de nuevo la actividad del Congreso. Se llenará el hemiciclo y volverán los corrillos en el patio durante los recesos del pleno. El debate arrancará el martes y se extenderá hasta el miércoles. Todo apunta a que la primera votación será fallida y a que Alberto Núñez Feijóo fracasará también en la segunda votación, el viernes. Si eso sucede, Pedro Sánchez se volcará entonces en las negociaciones para repetir como presidente del Gobierno mientras el Congreso vuelve al marasmo propio de estos días.



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