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Catalunya cierra una campaña que deja antes el debate del procés y con los líderes nacionales volcados


Catalunya ha cerrado este viernes una de las campañas de resultado más incierto que se recuerdan. No en lo que respecta a la posición de cada candidato, sino en el tipo de Govern que puede resultar tras el 12 de mayo. Si desde el año 2012 la suma del independentismo ha sido suficiente para que en la Generalitat siempre haya habido gobiernos de coalición partidarios de la secesión, en este 2024 por primera vez se avista la posibilidad de que el soberanismo quede lejos de la mayoría absoluta y no sea capaz de lograr una investidura, momento en el que harán falta otros cruces y pactos para lograr una investidura, aún incierta.

Esta grieta abierta por primera vez en la pared independentista no solo es fundamental en Catalunya, sino también a nivel estatal, pues tanto Pedro Sánchez como Alberto Núñez Feijóo se juegan validar su discurso. Un escenario que ha hecho que los líderes estatales se hayan volcado en estos 15 días de carrera electoral.

Pero, además, esta campaña ya no ha girado en torno al otrora monotema del procés, como ocurrió con las anteriores, dejando paso a propuestas de Gobierno, contraste de ofertas sobre los servicios públicos e incluso debates trasplantados del Congreso de los Diputados como el de “barro y bulos” que ha empujado Pedro Sánchez.

Salvador Illa, líder del PSC, se sabe en cabeza, pero necesita una victoria muy contundente además de una enrevesada suma posterior para acceder a la presidencia. El socialista ha ido desgranando propuestas en diferentes ámbitos, de la financiación a la sequía, pasando por la seguridad, sobre la que ha llegado a desvelar quienes serían los máximos responsables de esa área en su ejecutivo: Núria Parlon y el major Josep Lluís Trapero.

Illa ha actuado durante los últimos 15 días como un binomio con Sánchez, donde el catalán ha representado la racionalidad y la apuesta centrista, mientras el líder del PSOE se ocupaba del ala más emotiva y apelaba a la identidad socialista.

La idea del partido es convertir estas elecciones en una especie de segunda vuelta del 23J, cuando Sánchez arrasó en Catalunya. Por eso, el presidente del Gobierno ha acompañado al candidato catalán en hasta cinco jornadas. Una proporción considerable si se tiene en cuenta que el primer fin de semana de campaña lo pasó reflexionando sobre su posible dimisión y, los dos posteriores, anunciando su decisión de quedarse. La situación que fue criticada por sus oponentes en Catalunya, sobre todo por los independentistas, que vieron en la situación de Sánchez una maniobra para “españolizar” la campaña.

Después de reaparecer el miércoles de la semana pasada en la Feria de Abril de Barcelona, Sánchez estuvo participando en mítines en Sant Boi, otro día en Montmeló y un tercero en Viladecans. Este viernes finalmente lo ha dado todo en el cierre de campaña, pasando la mañana en Tarragona y participando en el gran acto ante 3.500 personas en la Vall d’Hebrón, sin contar las 500 que se han quedado fuera.


 “O Salvador Illa, o bloqueo”, ha proclamado Sánchez, ataviado con una camiseta con la cara logotipada de Salvador Illa. Con un mensaje ya repetido en otros actos, el presidente del Gobierno ha asegurado que “la quiebra de la convivencia” la abrieron “dos presidentes de derecha”, mientras que ha prometido que será “dos presidentes socialistas, uno en Generalitat y otro en Moncloa” quienes la resolverán. Illa, por su parte, se ha mostrado más optimista que en toda la campaña. “Este domingo ganaremos las elecciones, gobernaremos y abriremos una nueva etapa en Catalunya”, ha afirmado el candidato, viéndose ya president.

“Señores de Madrid, preparaos porque ya vamos”

Carles Puigdemont ha sido uno de los protagonistas de esta carrera electoral, que desde el inicio trato de convertir en una muestra de apoyo popular a su regreso a Catalunya, tras casi siete años haciendo política desde Bélgica. La campaña de Junts ha sido logísticamente inédita. La formación ha celebrado la mayoría de los mítines en un mismo pabellón, en suelo francés pero al lado de la frontera con Catalunya, adonde han ido desplazando en autobuses a sus seguidores para asistir a sus mítines.


El expresident y líder de Junts ha trazado una campaña de polarización, en la que se ofrecía a los votantes el dilema entre Puigdemont o Sánchez. Una forma de ningunear a la vez a Salvador Illa y a Pere Aragonès, pero también de sacar del foco los recientes pactos suscritos en el Congreso con los socialistas tanto para la investidura como para la gobernabilidad del Estado en general.

“Señores de Madrid, preparaos porque ya vamos. Catalanes, la hora de volver ha llegado”. Con esta épica sobre su regreso ha cerrado Puigdemont su campaña desde la localidad de Elna. Allí ha pedido a sus fieles, 3.500 personas según los organizadores desplazados más allá de la frontera francesa, un último esfuerzo para que la papeleta de Junts aglutine el voto del “puñetazo en la mesa”.

ERC ha lidiado en esta campaña con una complicada tercera posición pese a que su candidato es un president que aspira a la reelección. La situación les ha obligado a pasarse la campaña tratando de ganar visibilidad y proponiéndose como la opción intermedia entre dos primeros partidos, que polarizaban entre sí. La apuesta del equipo de Pere Aragonès ha sido convertirlo en el hombre de las propuestas, por lo que Esquerra ha sido la formación que ha tirado más de gestión, ya sea como repaso de las conquistas de la legislatura o en forma de planes para el futuro.

En la recta final de la campaña, Aragonès ha acabado jugando la carta de ser el candidato de contrapeso tanto de Illa como de Puigdemont, a quienes además ha acusado de ser la “coalición del cemento”, por sus intereses coincidentes en cuestiones como el Hard Rock. Frente a ellos, el president se ha propuesto como un candidato que aúna la defensa de la autodeterminación y la justicia social.


Este viernes Aragonès y los suyos han elegido Tarragona para cerrar la campaña, con un acto en el que han apelado en varias ocasiones a los votantes no independentistas.

 “Concienciemos a todo el mundo. Os pido que llevéis a todo el mundo a votar”, ha reclamado el president. En ERC hay ánimo de remontada, pero no demasiados buenos presagios, por lo que creen que todo puede decidirse en la movilización de los indecisos, muchos de los cuales tienen a los republicanos como segunda opción. “Hago un llamamiento a concentrar todo el voto de izquierdas en ERC y a concentrar el voto independentista en ERC”, ha insistido Aragonès desde Tarragona.

Feijóo en L’Hospitalet, Díaz en Cornellà

Con el nivel de bronca en el que vive instalada la política española, cualquier elección son una batalla al nivel más alto. La campaña catalana especialmente, porque tanto Sánchez como la oposición se juegan uno de sus principales temas de disputa en el Congreso. Por eso, si la presencia de Sánchez ha sido especialmente alta, la de Feijóo puede calificarse de prácticamente permanente.

El líder del PP ha tratado de enviar un claro mensaje de que si en tiempos pasados su partido dio Catalunya por perdida, eso no volverá a pasar bajo su batuta. “Si somos el primer partido en la mayoría de las provincias españolas, por que no podemos serlo también en Catalunya”, se preguntó Feijóo el pasado fin de semana, desde Salou (Tarragona).


Este viernes para su cierre de campaña, el PP ha elegido el Parc de Bellvitge, en L’Hospitalet. El presidente del PP ha reclamado todos los votos del espacio de derechas no independentista, tanto a los que “eran” de Vox como a los que “dieron la victoria a Ciudadanos” en 2017. Según ha afirmado Feijóo, su partido está centrado en “pasar página” del procés, por lo que el PP es el partido adecuado en el que concentrar el voto. “Caben todos los catalanes que están hartos del proceso”, ha insistido el líder nacional del PP.

Feijóo además ha vuelto a pronosticar que los votos de Illa podrían acabar sirviendo para investir a Puigdemont, razón por la que ha pedido también el apoyo de los socialistas contrarios al independentismo. “Sánchez le ordenará investir a Puigdemont”, ha asegurado Feijóo.

También los Comuns de Jéssica Albiach han estado arropados en el cierre de campaña, en Cornellà de Llobregat, por su referente estatal, la vicepresidenta Yolanda Díaz. La líder de Sumar ha advertido de que Illa podría pactar con Junts. “¿Hemos escuchado a Illa. ¿Quiere pactar con Junts, que son los que aniquilaron los servicios en Catalunya?”, se ha preguntado, hurgando en la herida del lío sobre los pactos en el que ha caído el candidato del PSC durante la campaña.

Utilizando las declaraciones de Illa en las que se abría a hablar con Puigdemont, Díaz ha pedido que a sus votantes que se movilicen y depositen las confianza en la candidatura de Albiach que, según ha dicho, es garante de una coalición progresista en el Govern.

“Los únicos que garantizamos un gobierno de izquierdas somos nosotros”, ha confirmado Albiach, que también ha estado acompañada de la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau. Los Comuns han proyectado una campaña centrada en posicionarse como la formación que garantiza que ninguno de los partidos de derechas accedan a la Generalitat y tratando de exhibir a la vez su capacidad de incidencia en el Gobierno central y en el Parlament en la pasada legislatura para rechazar proyectos como el Hard Rock.

La CUP ha elegido el barrio del Born, en Barcelona, como sanctasanctórum para despedirse de una campaña que han hecho girar entorno a la necesidad de volver a poner el foco de la acción independentista en Catalunya y no en la negociación con el Estado. En el último acto la candidata Laia Estrada ha tenido el apoyo de dos referentes de la formación, como son los exdiputados David Fernàndez y Anna Gabriel. La candidata de la CUP, Laia Estrada, ha pedido el voto para la formación anticapitalista como la mejor manera de “garantizar un Parlament independentista y más de izquierdas”.


Por su parte, Vox ha cerrado su campaña reivindicándose como la “única alternativa política” contra el independentismo y el socialismo. El partido ultra, que arrasó al PP en Catalunya en las anteriores autonómicas con 11 escaños frente a los tres de los populares, trata de contener el ascenso del partido de Feijóo en una lucha cuerpo a cuerpo para mantenerse como el primer partido de derechas no independentista del Parlament. “Si no quieren confrontar al separatismo que se aparten, que vienen los patriotas”, ha espetado el candidato a la Generalitat, Ignacio Garriga, en un mensaje velado al PP.



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